EL MENESTER DE LA RECONSTRUCCIÓN

“Teoría general de la prueba”

 

 

El arte reconstructivo ha jugado un papel muy importante y desde luego significativo en la historia como en las ciencias apoyadas en la labor de búsqueda de la verdad o confirmación de la realidad. Siempre existirán dos puntos de vista filosóficos para entender cualquier discusión humana que son el naturalismo y el positivismo, aunque en la última época haya venido imperando la teoría del realismo (todo lo anterior traducido al derecho como iusnaturalismo, iuspositivimo, iusrealismo), pero eso no es labor de nuestra investigación en esta ocasión; es por ello que se entiende nuestro pensar y desarrollo desde los dos puntos de vista que guían nuestra conducta, uno es las leyes de la naturaleza y otro es las leyes de la lógica, donde siempre será sensato ubicarnos en una posición media, donde se pueda apreciar la realidad desde posturas alejadas de una visión radical.

 

Es así como se ha llegado a la conclusión de que la reconstrucción ha sido eje de tanto ciencias lógicas como de las derivadas de la conducta humana; de este modo se crea un verdadero método de solución para las diversas dudas de la realidad creadas por los hechos, que no puede ser otro que como Dellapiane[1] lo llama es “el método reconstructivo”, tomado para nosotros como eje, pues es punto de giro en inicio para identificar aspectos de, quizás el elemento más importante de cualquier teoría, que no es otro que la prueba, e identificando lo complejo que es hablar de esta y especificando en principio como única verdad absoluta de esta, que en término general no es sólo una, que más bien es el conjunto de varias que guardan entre si tanto como convergencia como concordancia y que dependiendo de esta relación de inducción – deducción se llega a la verdad sobre un hecho.

 

El fin último de este escrito es mostrar a la prueba como base de comprobación general y dar la introducción y desarrollo de la prueba en el derecho. De este modo se parte diciendo que la prueba siempre se debe dividir dos puntos de vista, uno el de pruebas directas, capaces de mostrar la verdad por sí solas y que por sí mismas configuran indicio de hecho; y otra en pruebas indirectas, que no son capaces de mostrar la realidad o verdad por sí solas y que se debe apoyar en otras e incluso  se deben apoyar en lo que gira gran parte del análisis del autor argentino, que es el indicio, pero esta vez ya no configurándolo sino más bien siendo un paso para llegar a este, que luego se convertirá en el Hecho.

 

Pero antes de profundizar sobre estos temas debemos decir que existen dos principios claves en la obra de Dellapiane que rigen la prueba y su posible confirmación de la realidad, no son otros que el de la verosimilitud y la confirmación, diciendo para el primero que se ve inmerso en una compleja fórmula matemática que deduce un índice de posibilidad que siempre se va a ver subordinado a este principio “verosimilitud”, pues sería inoficioso el probar algo que es inverosímil, más si se tiene en cuenta que algo que cuenta con esta característica es algo que en la realidad no existe y que por ende tiene una gran probabilidad de no ser verdadero, así pues entre más aproximación haya en la fórmula matemática de inverosimilitud, que se ve traducida en grandes números, menos probabilidad de o posibilidad de existencia habrá del hecho, cuando si pasa al revés, se invertirán los papeles, lo que ocasiona que haya más posibilidad de existencia, la cual ya será conveniente practicarle pruebas, lo que marca el segundo punto de la fórmula matemática que es el multiplicar esta prueba por ese “coeficiente de posibilidad” lo que nos daría como resultado la creencia, que entre más grande sea, más cercano está a la verdad. Todo esto para decir que la verosimilitud como principio de este método reconstructivo es vital, pues nos marca la primer pauta para iniciar o no este. Respecto al principio de la confirmación no es otro que se rige por la relación presentada en el párrafo anterior, así, supongamos que ya no hablamos de pruebas, sino más bien de medios probatorios; tales medios pueden conducir por si solos al hecho, todo con un análisis entre la prueba y el hecho al que denominaremos indicio. Luego digamos que esos mismos medios probatorios no son capaces por sí solos de conducir al hecho, en ese caso sólo conducirían a un indicio, de donde se desprende analizar lo que liga estas dos teorías y las desprende al mismo tiempo, que no es otra cosa que la diferencia entre concordancia y convergencia, siendo la primera la que liga o une a los indicios y la segunda la que toma esos indicios y deduce los que conducen a un mismo punto, en otras palabras, las que nos llevan a una conclusión. Con esto claro queda por decir que el principio de la confirmación, para nuestro autor, es el que se ubica entre la concordancia y convergencia de los indicios, que de aquí en adelante serán el modelo de prueba y con base en los conceptos de concordancia y convergencia podremos deducir los aspectos de las demás pruebas.

 

Hablar de indicios, indica hablar ya de prueba indiciaría, pero antes de ello es importante hacer reflexión sobre lo que dellapiane llamó (como muchos autores han llamado) presunciones, que nosotros las podemos calificar como de derecho y legales, las primeras son las creadas por la ley con base en leyes naturales universales que son verdad para todo el mundo, mientras que las segundas son las también creadas por las ley humana, pero que pueden ser controvertidas por las pruebas prestadas por el hombre, como por ejemplo dellapiane nos presenta la presunción de hijo legítimo el de una pareja casada, que puede ser deslegitimada por el adulterio de la madre, donde se desvirtuaría esta presunción. De este modo podemos afirmar que en cuanto a los indicios, estos han servido de base para crear las presunciones, pero que las presunciones deben ser legales, pues las de derecho no tienen este carácter, las legales gracias a ser creación de ley, se convierten en una especie de indicios, pues  dependen de un hecho y sólo con este obtienen legitimación. De ahí que casi se puede tomar como otro principio de la prueba para el método reconstructivo.

 

Teniendo claro lo anterior, ahora si se puede hablar de prueba indiciaria, que sería un concurso de indicios en donde deben guardarse ciertas condiciones para la formación del mismo, que son: 1. La comprobación debe hacerse por pruebas directas, 2. Deben ser sometidos a análisis crítico para verificarlos, 3. Deben ser independientes, en varios sentidos. 4. Deben ser varios; 5. Deben ser concordantes; 6. Deben ser convergentes; 7. Las conclusiones deben ser inmediatas. De ahí que la prueba indiciaria, a pesar de su parecido con la presunción legal no se debe confundir con esta, pues la prueba es el resultado un método, como lo es el reconstructivo, mientras que la presunción sólo parte de un hecho y da por cierto otro.  

 

Así mismo se puede hacer la comparación con otras pruebas como por ejemplo la confesión, el testimonio y la prueba documental, diciendo que todas menos la última guarda casi completa similitud con la prueba indiciaria, empezando por afirmar que para la confesión siempre habrá de hacerse confirmación de lo que se dice, pues muchas veces tal confesión no arroja la verdad y más bien maquilla otros hechos que no son convenientes para el autor, teniendo en cuenta que con esta confesión puede darse paso a condenar un inocente y dejar libre a un delincuente, por ello la aplicación de los principios ya explicados. Lo mismo ocurre con el testimonio, pues si se desconfía de la confesión, mucho más de éstos últimos, más si se tiene en cuenta que puede contener muchos más intereses de por medio, por ello no se admite condenar a nadie por un solo testimonio, donde vendría a ser necesario por lo menos dos que guarden tanto congruencia como concordancia, pues se concluye tanto de la confesión como del testimonio que a pesar de no ser hecho, son descripciones de hechos que desde luego deben guardar los dos principios, por ello la relación que se le ha hecho con la prueba indiciaria es válida. Por otro lado queda sólo la prueba documental y pericial, diciendo que la documental guarda similitud en cuanto se entienda que este es la representación de un testimonio o de una confesión, pues guarda en sí mismo ese ingrediente de afirmaciones en él, por ello puede llevar el mismo tratamiento crítico que se le ha dado a las anteriores, pero en cuanto a la pericial se puede decir que es  un poco más complejo, pues más que ser indicios en sí, son una labor que media para llegar al indicio, pues recolecta, recoge  y busca rastros.

 

Como se evidencia en lo anterior el método reconstructivo tiene muchos aspectos fundamentales y según la rama se puede dividir su investigación, pero encontramos que todas las ramas convergen en que se inicia con la observación, búsqueda y recolección de pruebas, para seguir a la convergencia  y con concordancia de las mismas, con el fin de lograr una teoría o una visión de la realidad (artificial o imaginaria) que sea coherente con la verdadera.  Tal es el caso de la geología, antropología y otros que el autor nos propone, donde el método para la reconstrucción está entre la inducción y la deducción jurídica, siendo la inducción la necesaria el análisis de los medios de prueba y la deducción para concluir esas inducciones.

 

 

 

 

 

 



[1] Nueva teoría de la prueba, editorial Temis S.A, Bogotá – Colombia 2003